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Informe de Asequibilidad 2018: Resumen Ejecutivo


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Resumen Ejecutivo

Esta es la quinta edición anual del Informe de Asequibilidad de la A4AI. En estos cinco años, han salido a la luz los desafíos de para universalizar el acceso  asequible a la internet, y cada vez más países reconocen la necesidad de diseñar estrategias digitales integradas en los planes de desarrollo social y crecimiento económico.

A pesar de este progreso, durante los últimos cinco años se produjo una disminución en el ritmo en el que las personas se conectan a internet. Sobre la base de las tendencias en los datos de uso de internet de la UIT, el Informe de asequibilidad del año pasado predijo que lograríamos una penetración de internet del 50% a nivel mundial para finales de 2017; sin embargo, la caída del ritmo de crecimiento de acceso y uso de internet implica que ahora no marcaremos ese hito hasta mediados de 2019.

La incapacidad de poder costear una conexión a internet básica continúa siendo una de las barreras al acceso más significativas —y fáciles de resolver. En el mundo, más de dos mil millones de personas viven en países en los que los datos móviles tienen un costo prohibitivo. Este problema se agudiza especialmente en países de bajos y medianos ingresos, en los que 1GB de datos cuesta más del 5% del ingreso mensual de las personas—un costo que está muy por encima del umbral asequible de 1GB de datos con un precio del 2% o menos de los ingresos promedio.

El Informe de Asequibilidad examina cómo progresaron las políticas públicas para acelerar el acceso a una internet asequible durante estos últimos cinco años en 61 países de ingresos bajos y medianos, y en qué situación esta se encuentran actualmente. Nuestra investigación revela que, aunque las políticas continúan mejorando en términos generales, el ritmo de los cambios en las políticas sigue siendo demasiado lento y gradual como para lograr el cambio necesario para habilitar un acceso asequible para los miles de millones que todavía no están en línea:

 

  • El progreso de las  políticas públicas se está ralentizando. A pesar del creciente reconocimiento de la correlación crucial entre el acceso a la internet y el crecimiento económico, el ritmo de los cambios en las políticas públicas que buscan bajar los precios de acceso a la internet marca su mejora más lenta hasta el día de la fecha, con un aumento de solamente un 1% en las metas de políticas públicas desde el año pasado.
  • Por primera vez en la historia, bajaron los promedios indicadores políticas públicas. Si bien estos ahora están ligeramente mejores en términos generales, hemos visto una caída en las mediciones de los indicadores relativos (1) al entorno regulatorio y (2) a las políticas públicas acceso público y universal. Estas últimas son especialmente preocupantes, dado que nuestra investigación muestra que las políticas públicas de acceso están estrechamente relacionadas con la reducción de los precios de banda ancha.
  • La infraestructura está en problemas. En los últimos años, el progreso en los ejes impulsores de la asequibilidad se dio principalmente gracias a mejoras en las políticas públicas de acceso. Las políticas que incentivan la expansión de infraestructura se han estancado —factor que se refuerza por los costos persistentemente elevados tanto para los proveedores de internet como para los consumidores.
  • Los países insulares se enfrentan a desafíos especiales cuando se trata de proveer una internet asequible. Un nuevo análisis sobre los costos de la industria destinados a la provisión de servicios de internet muestra que el costo de proveerle a un suscriptor datos de banda ancha móviles por un año en un país insular como Filipinas representa cinco veces el costo para cumplir el mismo objetivo en un país costero como Nigeria.  

Si queremos cerrar la brecha digital y habilitar oportunidades de acceso asequibles para miles de millones de personas en todo el mundo que todavía están fuera de la internet, necesitamos que los gobiernos —apoyados por actores del sector privado y por la sociedad civil— prioricen las metas estableciendo tiempos y los recursos necesarios para implementar las políticas, las buenas prácticas y la infraestructura para que bajen los costos de internet. Este informe expone las recomendaciones específicas para llenar los vacíos en las políticas y acelerar el progreso necesario, que incluyen:

> Desarrollar estrategias de reducción de costos que estén arraigadas en el entendimiento de los desafíos geográficos únicos de cada país.

Renovar o desplegar nuevas infraestructuras es un paso importante para habilitar oportunidades de conectividad más asequibles para aquellos que aún están desconectados. Las políticas públicas  y el financiamiento para nuevas infraestructuras deben estar arraigados en el entendimiento de los desafíos geográficos únicos que presenta cada país, y en cómo estos la estructura de costos de la industria. Los gobiernos, las instituciones de desarrollo, las organizaciones multilaterales y otros actores pueden trabajar, por ejemplo, para apoyar iniciativas regionales para bajar los costos de tránsito internacional y las tasas de interconexión para los países sin salida al mar, para ofrecer préstamos sin intereses para que los pequeños países insulares tengan acceso a los cables submarinos, o para incentivar que las asociaciones subregionales accedan a los cables submarinos y otra infraestructura necesaria.

>Desarrollar o actualizar planes de banda ancha nacionales que incluyan objetivos y cronogramas concretos y realistas.

Las investigaciones señalan que los países con Planes Nacionales de Banda Ancha (PNBA) que definen claramente las metas y las estrategias de aumento de la penetración de la internet tienden a contar con tasas de adopción de banda ancha más altas. Son más efectivas si les brindan a los sectores público y privado una guía clara y trazan un camino hacia el desarrollo del sector, con certeza regulatoria, al delinear planes y objetivos con plazos definidos para impulsar el desarrollo de la red, expandir el acceso a la internet y abordar los vacíos del mercado que, de otra forma, se pasarían por alto.

> Establecer e implementar Fondos de acceso y servicio universal efectivos.

Los Fondos de acceso y servicio universal (USAF, por sus siglas en inglés) están destinados a expandir las oportunidades de conectividad de todas las personas, y ofrecen la desaprovechada oportunidad de trabajar para conectar a aquellos que están en la periferia de la sociedad, o aquellos que, de otra forma, no podrían costear una conexión. Los fondos se pueden utilizar, por ejemplo, para financiar el desarrollo de la infraestructura en zonas desfavorecidas y entre grupos poblacionales marginalizados, o para expandir las oportunidades de acceso individual mediante subsidios para dispositivos y datos para usuarios finales. Específicamente, los USAF pueden invertirse para reducir la brecha digital de género dentro de los países como un paso para garantizar el acceso universal.

> Comprometerse a establecer procesos efectivos para la asignación del espectro.

El énfasis debería estar en la asignación trasparente, responsable, oportuna y efectiva del espectro radioeléctrico para los proveedores de servicio de internet (ISP por sus siglas en inglés) existentes que prestan sus servicios a varios sectores del mercado, así como también para los ISP no tradicionales, como las redes comunitarias.

 

A medida que nuestras vidas se envuelven más profundamente en el espacio digital, el acceso a la internet se convierte en una necesidad básica, y un requisito vital para la participación efectiva en la sociedad. A menudo se asume que las fuerzas del mercado, en sí mismas, llevarán a que todos puedan costear estar en línea en cualquier lugar, pero, como hemos visto en los últimos cinco años, el acceso asequible no es un resultado garantizado. Conectar a los últimos miles de millones, incluidos aquellos que viven en lugares de difícil acceso, exigirá intervenciones políticas públicas específicas que apunten a resolver las barreras únicas que impiden el acceso.

El fracaso crónico de priorizar las políticas públicas de banda ancha ha ralentizado el crecimiento, ha fallado en la penetración de la internet, y ha abierto una brecha creciente entre las poblaciones del mundo que tienen conexión y las que no. Mientras más esperamos, más urgente se vuelve la necesidad de llevar a cabo acciones para cerrar la brecha digital y habilitar las oportunidades de acceso para miles de millones de personas que continúan estando fuera de la revolución digital. Los/as legisladores/as deben tomar un rol activo en el trazado del camino hacia un entorno regulatorio de políticas públicas sólidas para establecer buenas estrategias de banda ancha, invertir en el acceso público y universal, facilitar la compartición de la infraestructura, y administrar el espectro. Esperamos que nuestro próximo informe documente una transición hacia medidas y cambios positivos, y hacia el acceso asequible para tod@s.

Notes

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